Omar Leonardo Triana Carmona

15 agosto de 2021

Qué dolor siente una madre cuando un hijo se va, y más cuando se ha marchado para nunca regresar. Querido hijo de mi corazón, hoy se cumplen 14 años de tu partida que jamás podré olvidar. Te arrebataron la vida en una fría madrugada. Me dejaron llorando con profundo dolor.

Hoy y siempre tengo en cuenta que tu alegría ya no está en mi vida, para mí ya nada es igual. Todas las cosas bonitas ya han perdido su color, ya ni siento el corazón con tantas pérdidas.

Hijo, quiero que sepas cuánta falta me haces; daría todo lo que fuera por volverte a verte, abrazarte y consentirte, pero los días y las noches se tornan más largas y los años van pasando; tus fotos, tu mirada, tu sonrisa y tus recuerdos son mi compañía.

Mi amado hijo, tú te has llevado una parte de mí, pero yo también tengo una parte de ti, y la tengo guardada en mi alma y mi corazón.

Cuando levanto la mirada mis ojos reflejan tristeza, a veces pierdo la noción del tiempo de pensar como en un segundo me cambió la vida.

Cuando cierro mis ojos pienso que todo es un sueño y mi nostalgia es más grande, mi alma grita y se ahoga de angustia y dolor. Mis suspiros y lamentos se resisten a olvidar mi tragedia.

La soledad y el silencio. La guerra es culpable porque llega sin tocar la puerta para atacarnos.

Hijo de mi vida, espero que donde estés me envíes un ratito de tu compañía para no sentirme triste; ya sabes que nunca te dejaré de amar.

Besos, tu mami
Lucero y familia.